miércoles, 1 de diciembre de 2010

RELATO


                                                        Relato

Era noche cerrada. La luna, oculta por unas oscuras nubes, y una niebla densa dificultaban toda posible vision a mas de metro y medio de distancia. Una debil llovizna regaba la tierra hacia unas horas, dejando como recuerdo un humedo y embarrado suelo.

Las botas de las tres figuras que irrumpian aquella noche silenciosa se hundian en el barro hasta el talon. Temblorosas, inquietas pero decididas, se adentraban en la oscuridad de los arboles en busca de su objetivo.

Poco despues, e iluminados por la tenue luz de una antorcha, vislumbraron los muros del cementerio, perfilandose sus mausoleos, sus cruces y sus puntiagudos torreones desde la lejania.

Las tres figuras siguieron andando hacia la enorme puerta de hierro, parandose ante ella y persignandose. Uno de ellos agarro con fuerza la cruz que colgaba de su cuello, y aprentandola firmemente con su puño derecho susurro una leve oracion. El mas alto de los tres desabrocho su abrigo largo, dejando entrever una enorme espada bastarda y unos tarros de agua bendita sujetos a su cinturon. Miro al hombre de la cruz, y luego al corpulento que tenia a su espalda que sostenia un hacha sobre su hombro izquierdo, cerciorandose de que estaban preparados.

Bien padre. Cuando usted guste.

Con un leve gesto indico el deseo de seguir y sin mas dilacion, forzando las cadenas de aquella puerta, se adentraron en la casa de los muertos, rumbo al mausoleo mayor, donde les aguardaba su destino.

Mientras caminaban, las oraciones susurrantes del cura irrunpian el silencio del lugar de una forma inquietante. Con pasos cortos pero firmes pensaban en lo que esa noche les propocionaria. Por fin, despues de mucho tiempo, sentirian el poder que tanto anelaban. Por fin, podrian derrotar al mayor de los suyos. Por fin, podrian saborear la sangre de un anciano. Y mientras sus colmillos asomaban entre unos labios mojados por la lluvia pensaban que este sentimiento les exicitaba mas que cualquier otra victima indefensa en un callejon.

Podian olerlo, podian sentirlo... ya estaban cerca...



2 comentarios:

Paulina dijo...

Hola

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Saludos
Pau

Lady_Valquiria dijo...

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