lunes, 20 de febrero de 2012
Hermandad Luna Negra
Deciros que mañana tendre creado un espacio donde ira todo lo relacionado con La Saga Hermandad Luna Negra.Estan quitados todos los post.Mañana los tendres desde el ultimo al primero y con dos nuevos relatos..Besos a mis seguidores y gracias de corazon:)
jueves, 12 de enero de 2012
Amor Vampiro
AMOR VAMPIRO
Es tu sangre en mis colmillos bien del mal
Savia pura que me ayuda a subsistir
Sin su jugo solo soy un ser mortal
Un fantoche con ternura en su latir.
De tus labios soy el dueño en tu portal
De tu cuello melodía al revivir
Al silencio de la noche tu cristal
Donde debes ser mi esclava en tu sentir.
¡Soy tu Amo, no me temas ven aquí!
Vuela y busca en las tinieblas nueva sal
Y hazlas tuyas para luego ser de mí.
Seamos juntos muerte, miedo y tempestad
Dueños crudos de las almas al sufrir
Nuestro fuego y juego en bella oscuridad.
domingo, 8 de enero de 2012
Historias de Medianoche
Todos los Domingos de 00:00 a 01:30h
Presentado por :
Alyssa Dark, Angel Nebel y Sombra, Caotika Noe
No os lo perdais
Cuando el reloj marca la media noche, las voces del mas allá vienen.El ambiente se enmudece y deja paso a la oscuridad.El inquietante misterio nos rodea.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Vampiro
VAMPIRO
Y tus colmillos son fuente de furia
Tu sangre mi ser
Tus gemidos el vientre
Que dan vida a mi sed
Dulce despertar de los tiempos
Que enturbian mi ser
Ser de esperanza y consuelo
Que desnudada fue
Alma perdida
Que vagas con el
El despertar de los tiempos
Te dará tu fe
Fe perdida y turbia
Que carga con el
Desnuda tu alma
Y comprométete
Vampiro del olvido
Sangre de sed
Vuelve a tu vida
Que quitada te fue
lunes, 28 de noviembre de 2011
El Vampiro
El Vampiro
La suave brisa que parecía dibujar en el aire con su soplo pausado era lo único que a Alexandre le agradaba de la noche. Y sin embargo era él el protegido de la noche, de la luna y las estrellas, del oscuro cielo que abrazaba París con su manto, tan negro cómo el cabello lacio del joven que ahora ondeaba bailando con elegancia junto al viento. Sus ojos cansados ya del mundo observaban el porte de la ciudad desde su posición en la azotea de un alto edificio con su curioso matiz grisáceo mientras algún que otro suspiro de resignación y melancolía se escapaba de entre sus labios bellos dibujados con maestría en aquel rostro blanco, casi marmóreo, cuya piel tersa y suave era envidia de las jóvenes muchachas que cada noche le acompañaban. Él era hermoso, pero su belleza a veces inspiraba miedo a quienes le rodeaban, siempre parecía tan altivo, tan perfecto… Dejando sus divagaciones perderse en sus pensamientos se concentró en necesidades más urgentes… no le costó apenas esfuerzo la bajada por las escaleras de aquel edificio frío de acero y cristal, que aún parecía más tétrico si cabía por el silencio que podía sentirse en los pasillos abandonados por sus habitantes habituales durante el día, trabajadores de las empresas que allí se alojaban. Cuando salió a la calle abriendo sin dificultad una de las puertas laterales del edificio, el bullicio de la ciudad que había quedado enmascarado por la altura penetró en sus oídos cómo un cuchillo. Nunca había llegado a acostumbrarse a la algarabía del “nuevo París” cómo el solía llamarlo, ni logrado entender la belleza de estructuras cómo el gran rascacielos que ya dejaba atrás perdiéndose entre la multitud con su abrigo largo y negro confundiéndole con la oscuridad que parecía reptar y escurrirse por las esquinas.
Mi Amor Vampiro
Mi Amor Vampiro
Aquel dia,Kassandra, se quedó estudiando un examen de lengua en la biblioteca de su instituo.Al salir se dio cuenta de que ya se había echo de noche, y que si quería llegar pronto a casa, tendría que ir por otro camino, más corto, pero a la vez más oscuro y deshabitado. Sin pensárselo dos veces, echó a andar. Cuando estaba inmersa en sus pensamientos, algo la saco de sus cosas, un chico rubio de pelo largo, ojos verdes claros, alto, con unos pantalones negros ajustados , también un jersey del mismo color, pegado al cuerpo y para acompañar, un abrigo de cuero negro hasta más abajo de las rodillas . Kassandra nunca vio a un chico tan guapo en su vida. Sorprendida, se dio cuenta de que este chico, comenzó a andar hacia ella.Kassandra se sentía desfallecer. -¿perdona, sabes donde hay un bar por aquí cerca?-pregunto Jeyco -Si, esta dos calles más abajo-dijo ella -¿me podrías a acompañar hasta el por favor? No soy de aquí y me pierdo.-dijo el muchacho. Kassandra en aquel momento sintió una alegría y a la vez un desconcierto. ¿un chico tan guapo pidiéndola a ella que la acompañara hacia un bar? era demasiado bueno para ser verdad y a la vez bastante misterioso. En aquel momento, echaron a andar. Ella estaba muy nerviosa y notaba como este Jeyco la miraba mucho.De repente para romper el hielo, él dijo: -Perdona,que descortés soy, me llamo Jeyco,¿y tú?- -Yo me llamo Kassandra.Encantada-respondio. -Bonito nombre- - dijo el- Cuando ella se dio cuenta de la frase, el la tenía contra la pared de un callejón. Sus caras estaban relativamente cerca.El derepente,la acaricio con mucha dulzura la cara.Tenia las manos muy frías. Ella le miro la cara más de cerca y vio que su rostro era perfecto, no tenía una sola imperfección, tenía los ojos más claros y más brillantes que nunca había visto.La boca estaba bien dibujada sobre su rostro y los labios eran muy carnosos, de color rosa pálido. Cuando Kassandra quiso decir algo, este le llevo la mano a los labios y la dijo: -Cuando esto termine lo entenderás todo- Y lentamente, sus labios se acercaron a los de ella. Estaban más fríos que las manos, y empezó a besarla con pasión y ternura. Su lengua al contrario que el resto del cuerpo era cálida y se empezó a mover por su boca de una forma muy sensual y delicada. Kassandra no podía creer lo que la estaba pasando. Era una situación de lo más peculiar y excitante. Cuando llevaban un buen rato besándose, el retiro su lengua, y sus labios de los de ella, y empezó a dar piquitos a la comisura de los labios de ella, hasta llegar lentamente a su cuello. Ella a cada beso que la daba sentía una descarga eléctrica que la erizaba el vello y la paralizaba. De repente cuando estaba a punto de estallar de placer, sintió algo que la punzaba el cuello. Eran los colmillos de Jeyco, que se clavaban por la vena más pronunciada de su cuello. Kassandra de repente quiso apartarse y empezó a forcejear. Notaba como su sangre pasaba al cuerpo de él, pero de repente le vino una especie de placer. Paro de moverse y se entregó a él en su totalidad. Empezaba a notarse muy débil, y a consecuencia de esto, las piernas se doblaron y cayo lentamente al suelo, pero el vampiro la cogió por la espalda y la empezó a tumbar en el suelo muy suavemente, y con mucha ternura.
Kasasdra hija de Jeyco
Espero os guste
Lady_Black_Moon
martes, 22 de noviembre de 2011
Eternidad 1ª Parte
Eternidad 1ª Parte
Mi nombre es Slayne y hace varios siglos que mi vida cambió por completo. En aquel momento yo vivía solo en un viejo edificio del centro de la ciudad. No solía relacionarme con mucha gente, quizá fuera por mi trabajo, pasaba horas en el taller de encuadernación. Pero también influía mi carácter. Siempre he sido un joven muy reservado y un poco antisocial. Esto me ocurría desde que era un niño. Siempre había tenido una relación difícil con mis padres, por eso al cumplir la mayoría de edad decidí que lo mejor sería vivir por mi cuenta. Sólo había una persona con la que tenía simpatía. Un amigo de la infancia, Aliosh. Una noche Aliosh pasó por mi casa y me invitó a una copa en un bar que hacía poco que habían abierto. Además hacía unos días que no nos veíamos y nos vendría bien charlar de nuestras cosas. Nos dirigimos hacia el bar dando un paseo por el centro, ya que no se encontraba muy lejos de mi casa. Aquella zona no era una de las mejores de la ciudad. No tenía muy buena reputación. Todos los edificios eran ya muy antiguos y la mayoría estaban desocupados. Al cabo de un rato llegamos al local. Nos detuvimos delante de la puerta. Era una puerta antigua, deteriorada e imperceptible a simple vista. No imaginamos por qué razón estaba situada estratégicamente de aquella manera, era casi imposible descubrir la entrada. El cartel parecía oculto en la sombra. Una vez dentro nos quedamos perplejos, al ver el ambiente que reinaba en él. Era un lugar sombrío, apenas había luz, nada más que unas pocas velas. Las paredes estaban pintadas de colores oscuros, cosa que no ayudaba a iluminar la sala. Aliosh y yo decidimos sentarnos en uno de los divanes. Todos eran de terciopelo, unos negros y otros morados. Poco a poco, mientras mi camarada y yo charlábamos, empecé a fijarme en las demás personas que había en el bar. Soy consciente de que en aquella época solíamos llevar trajes bastante llamativos, pero aun así me resulto extraño la vestimenta de aquellas personas. Vestían todas con tonos muy oscuros. Casi todos los hombres llevaban capa larga, y las mujeres vestían con atuendos demasiado provocativos. Mientras comentaba mis descubrimientos sobre el local a Aliosh, mis ojos se centraron en una joven sentada cerca de nuestra mesa. No le di importancia pero en ese momento tuve una extraña sensación al cruzar nuestras miradas. Durante esos instantes de charla con mi querido amigo conseguí olvidarme de todos los problemas que me rodeaban. Me sentí a gusto en ese lugar. Empezó a hacerse tarde y Aliosh y yo decidimos que ya era hora de volver a casa. Pero, de pronto, alguien se acercó a nuestra mesa. Era la mujer que hacía un instante había visto en la sala. Y sin dilación preguntó: - Disculpad, ¿puedo sentarme con vosotros? - Sí, claro. – respondimos, indicándole un gesto amable para que la chica tomara asiento. Como buenos caballeros, quisimos invitarla a una copa de vino, pero ella la rechazó. -Perdona pero, tenemos que irnos. Ya es un poco tarde. Advirtió Aliosh. La mujer se apresuró a pedirnos que nos quedáramos un poco más, que tomáramos una copa con ella. – Quedaos. Me gustaría conoceros, si no os importa. Cambiar impresiones y experiencias. De nuevo volvió a recorrer mi cuerpo una extraña sensación. ¿Qué me sucedía? ¿Por qué aquella mujer despertaba en mí aquella inquietud? - Me llamo Akessa. – dijo. Y de pronto empezó a relatarnos algunas de sus aficiones y entretenimientos. Nos preguntó nuestros nombres y para nuestra sorpresa, Akessa, aquella encantadora mujer, nos propuso algo inusual. - ¿Aceptaríais acompañarme a mi casa y ofreceros una copa del mejor vino de la región? - Claro.Slayne te acompañará encantado. Perdonadme pero yo no voy, estoy demasiado agotado.- dijo Aliosh. Y me dejó solo con ella. Cuatro siglos atrás todo era muy diferente. No tuve más remedio que acompañar a Akessa. No me importaba hacerlo pero se podía decir que le debía una a mi querido amigo. Akessa y yo tomamos un carruaje y nos dirigimos a su residencia. Al llegar, me sorprendió enormemente el tamaño de aquel edificio, semejante a un castillo. Cuando entramos pude comprobar sus dimensiones. Disponía de varias habitaciones, un gran salón y hasta una biblioteca. Al llegar al salón quedé maravillado. Era muy espacioso perfectamente distribuido y decorado, iluminado con velas, que desprendían un aroma suave y dulzón, con amplios ventanales, cubiertos por unas suntuosas cortinas de terciopelo rojo, que daban a un precioso jardín. Amablemente Akessa invitó a que me sentara en unos de los butacones de la sala ofreciéndome una copa de vino. Ella tendió su frágil cuerpo sobre unos de los divanes. Poco a poco empezamos a charlar, a contarnos como era nuestra vida. - Nunca he estado rodeada de mucha gente. Siendo muy joven perdí a mi familia.-confesó con una gran tristeza en su mirada-. He pasado largas temporadas sola, sin ningún tipo de compañía, y cuando por fin parecía que encontraba a alguien con quien olvidar mi soledad, era yo quien debía desaparecer. Me provocaba una terrible tristeza escuchar esas palabras de una mujer tan joven como Akessa. Me costaba creer que una joven, que había sufrido tanto en la vida, que estaba tan sola y parecía tan frágil, hubiera conseguido sobrevivir, y además poseyendo la gran residencia donde nos encontrábamos. De pronto, me di cuenta de la belleza que poseía . Su piel era tan pálida que podía distinguir, casi a la perfección, algunas de las venas que recorrían su cuerpo. Sus ojos eran profundos, muy oscuros, casi negros, a veces tenía la sensación de que iba a caer en ellos. Su pelo desprendía unos lindos reflejos dorados que me encantaban. En ese momento llevaba su larga melena suelta y el flequillo recogido en un bello pasador rojo, haciendo juego con su sugerente corpiño, que realzaba espléndidamente su figura. Casi sin darme cuenta quedé prendado de aquella fascinante mujer. Me sentía muy a gusto hablando con ella, pero creí que era hora de regresar a mi casa. Cuando me disponía a levantarme Akessa se puso en pie casi al mismo tiempo. - Sé que tienes que irte, pero me gustaría volver a charlar contigo. Has conseguido que esta noche olvide la soledad. - Creo que es una idea excelente.- sinceramente estaba encantado de que Akessa me pidiera algo así.- ¿Puedo volver mañana un poco más temprano? - Mañana no será posible pero, nos veremos pronto.-en ese momento ella cerró la puerta, dejándome allí plantado. Al volver a casa no pude conciliar el sueño. Al día siguiente no puede parar de pensar en ella. Ya que no estaba seguro de cuando volveríamos a vernos, pensé que, quizás, ella volvería al local donde nos conocimos. Así que aquella misma noche regresé a la taberna. Estuve varias horas, pero no apareció. Durante tres noches la estuve esperando, sin resultado….
Continuara...
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